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  Hacienda Chichimequillas  
     
 
 
 
 
  FUNDACIÓN
 

La ex-hacienda de Chichimequillas se localiza en el municipio de El Marqués, en el Estado de Querétaro y fue fundada por los monjes Carmelitas Descalzos con el fin de organizar a la manera española a los indios de la región: chichimeco-jonaces y pames.

Los Carmelitas fundaron asentamientos a lo largo del Camino Real(hoy patrimonio Cultural de la Humanidad), que conducía de las minas de Guanajuato y Zacatecas a la ciudad de México. Debido a la existencia de mantos acuíferos y escurrimientos provenientes de la sierra del Zamorano, además de bosques ricos en madera. Comenzaron con una pequeña construcción  alrededor del 1690.  A partir de ésta se realizaron las subsecuentes construcciones: el Mesón, en el siglo XVIII, hecho de cal y canto, y que era una posada en donde los viajeros que iban o regresaban de las minas comían, descansaban y cambiaban de animales para continuar su recorrido; y posteriormente el Molino y la Capilla (siglo XIX), junto con la presa del Carmen y el bordo La Laguna. Para 1813 se terminó la construcción del casco, que ya entonces albergaba algunos espacios para la escuela de oficios bajo la tutela de los carmelitas.

Tiempo después, perteneciendo la hacienda a doña Teresa Peña, se anunció en remate, en abril de 1886 y años más tarde se dan los primeros conflictos entre el gobierno y los bienes de la Iglesia, hasta que finalmente la hacienda es abandonada. Hasta el momento sus terrenos sumaban ya 20 904 hectáreas. Fue expropiada con fundamento en las leyes de desamortización de manos muertas y abandonada por algún tiempo. Finalmente, hacia 1885, fue adquirida por don Remigio Noriega Lazo, natural de Asturias, hasta que con su muerte, en 1930, su esposa doña Pilar Mestas se encarga de mantenerla productiva. Su hija, doña Pilar Noriega Mestas se casa con don Salvador Amieva de la Fuente, quienes continúan trabajando la propiedad, dejándola años más tarde bajo el cuidado de sus hijos Alejandro y Remigio Amieva Noriega, quienes aún poseen la propiedad y el casco.

No se puede dejar de mencionar que esta hacienda fue visitada alguna vez por importantes personajes de nuestra historia como Don Porfirio Díaz y Don Venustiano Carranza.

   
  LA HACIENDA EN NUESTROS DÍAS
 

A  diferencia de las antiguas haciendas que ahora han sido convertidas en restaurantes y hoteles, Chichimequillas mantiene la actividad tradicional que en un principio fue considerada como hacienda mixta, ya que se dedicaba a la producción agrícola y ganadera, aunque en la actualidad es netamente agrícola y en sus tierras se siembra, entre otras cosas zanahoria y alfalfa. La capilla sigue en funcionamiento y ahí se realizan las actividades del actual pueblo que se asienta fuera de la barda perimetral, lo que mantiene a la señorial Chichimequillas como una hacienda viva.

El jardín para eventos “Misión de Chichimequillas” se ubica tan sólo en una pequeña parte de lo que fuera esta propiedad en sus orígenes. Pero desde el jardín posterior de “Misión de Chichimequillas se logra admirar la majestuosidad del casco de la hacienda.

 
Arquitectura
Foto Sepia
 
Para llegar al casco de la hacienda hay que recorrer un largo camino flanqueado por enormes y milenarios árboles que han visto pasar la historia de esta hacienda y que descubren al fin una estructura majestuosa de adobe y piedra. En la fachada se observan 12 arcos, seis en la parte superior y seis en la parte inferior. La  puerta de la entrada principal está decorada con una hermosa concha que sirve también de marco al la vista del  enorme patio interior, lugar en donde se agrupaban las diversas áreas de trabajo, como los salones de talleres y oficios, y en su parte alta las habitaciones de los padres. Algunas de las habitaciones aun tienen la decoración antigua en sus techos.